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jueves, 28 de octubre de 2010

La CIA y el FBI conocían e instigaban acciones terroristas contra Cuba


Por: Reinaldo Taladrid Herrero

En esta ocasión les presentamos la entrevista exclusiva con el protagonista directo de una historia que revela como siempre fue una tradición de la Revolución Cubana el alertar y entregar información a las autoridades norteamericanas para evitar actos terroristas.

Quizás el desenlace que tuvo esta historia, ayude a entender, entre otras cosas, el por qué ha seguido el terrorismo contra Cuba y el por qué han hecho falta patriotas como los Cinco Héroes dentro de las filas de los grupos terroristas.

A continuación la transcripción de la entrevista al Dr. Néstor García Iturbe.

Doctor vayamos a los primeros meses de 1977 en EE.UU., primeros meses de la Administración de James Carter.

¿Dónde estaba usted y que hacía?

En aquellos momentos yo me encontraba en la ciudad de Nueva York, cumpliendo una misión diplomática como Consejero en la Misión de Cuba ante la Organización de Naciones Unidas.

Si mi información es correcta algo le llegó a usted de urgencia en julio de 1977, ¿qué fue y qué hizo a continuación?

Aproximadamente el 18 de julio recibí un cable de La Habana, donde se me informaba que en el correo me enviaban un expediente que debía leer de inmediato. Este expediente contenía información sobre una serie de actividades terroristas que se estaban planificando contra nuestra patria.

Las orientaciones establecían que el mismo día de recibir dicho expediente debía analizar el mismo y si tuviera alguna duda sobre algo en su contenido, inmediatamente pedir aclaración a la Habana. Si todo estaba claro, debía también confirmarlo y lo antes posible solicitar una entrevista a mi contacto dentro del gobierno de los Estados Unidos para trasladarle la información, el cual se encontraba dentro del Departamento de Estado.

Era importante que eso se hiciera de inmediato, pues las actividades terroristas se estaban planificando con el fin de realizarlas en días cercanos al 26 de julio y realmente nos quedaba poco tiempo.

Otra orientación establecía que el traslado de información se debía realizar sin que el FBI o la CIA conocieran del contenido del informe, estos debían conocerlo cuando el Departamento de Estado se los trasladara.

El correo procedente de La Habana llegaba a la misión vía México, lo cual quería decir que hasta aproximadamente las doce de la noche no tendría el informe en mis manos. En cuanto el informe llegó comencé a leerlo y terminé aproximadamente a las dos de la mañana. En ese momento envié un cable a La Habana confirmando la recepción, que no tenía dudas sobre el mismo y que al día siguiente solicitaría la entrevista al señor Culvert Gleysteen, Jefe del Buró Cuba, que era mi contacto.

Puedo confesar que aquella noche casi ni dormí, pues me la pasé pensando como haría todo al día siguiente para poder cumplir con las orientaciones recibidas de La Habana.

Al día siguiente, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, desde un teléfono de Naciones Unidas me comuniqué con Gleysteen, al que dije necesitaba reunirme con él lo antes posible para un asunto importante. Este chequeó su agenda de trabajo y me dijo que podía estar en New York a las 4 de la tarde, que llegaría en el “shuttle” de Washington.

Regresé a la Misión donde me encontré al compañero Jesús Arboleya, Segundo Secretario de la misma. Le expliqué la orientación recibida de La Habana y el apoyo que necesitaba, por lo que debía alquilar una habitación en el Hotel Shelbourn, situado en Lexington y la calle 38 y esperarme desde las 4:30 de la tarde en el bar del hotel con la llave de la habitación. Le expliqué que debía hacer todo eso sin que nuestros amigos del chequeo detectaran sus movimientos.

Nuevamente fui a Naciones Unidas, donde participé en varias reuniones esperando que fueran las 3:00 de la tarde. En ese momento comencé a moverme hacia el Aeropuerto de La Guardia, donde llegaba el “shuttle” de Washington. En el trayecto al aeropuerto el tráfico era violento, pero no obstante eso pude llegar a tiempo para recoger a Gleysteen.

Después de los saludos correspondientes tomamos mi carro y nos dirigimos hacia Manhattan. En cuanto salimos del aeropuerto comencé a notar un movimiento de autos detrás del mío que inmediatamente pude identificar como del chequeo. Al parecer, el fuerte volumen de tráfico que encontré en el viaje hacia el aeropuerto les permitió pasar desapercibidos, pero al realizar el trayecto en dirección contraria, donde el tráfico que estaba entrando a New York era mucho menor, la presencia de esos acompañantes no deseados, se hizo evidente.

Nos acompañaron durante todo el trayecto, e inclusive nos tomaron fotos al entrar en el Brooklyn Queens Expressway (el BQE como todos lo conocen) y al salir del Queens Borough Bridge (el puente del barrio del Queens).

¿Como sabía que lo estaban siguiendo?

Realmente los movimientos que hicieron mientras nos seguían eran muy evidentes, trataban de esconderse detrás de otros carros, aparecían y desaparecían, cuando lo lógico hubiera sido pasarnos, pues íbamos a una velocidad moderada, menor de la usual en esa vía de alta velocidad.

¿Qué decía, mas o menos, los puntos principales, que le leyó al Jefe del Buro Cuba?

El informe se refería a varias actividades terroristas que se estaban preparando contra Cuba. En todos los casos le dijimos el nombre de los involucrados, dirección de su casa y del trabajo, fotos de ellos, de las lanchas que pensaban utilizar, del lugar donde estaban fondeadas las lanchas, sus detalles técnicos y del armamento que tenían aquellos terroristas.

Mencionamos los planes de atacar algunos lugares de la costa norte de las provincias de Ciego de Ávila y Camagüey.

Un plan de atentado contra el Embajador Ricardo Alarcón, el cual ejecutarían con un fusil de mirilla telescópica que dispararía desde el Puente del Queens, situado aproximadamente a una cuadra de la casa del embajador.

Acciones terroristas que se planificaban contra aviones de Cubana y de Iberia en las que estaba involucrado Ramón Saúl Sánchez y su hermano Reynold.

Perdone Doctor, pero ¿este Ramón Saúl Sánchez es el mismo que en los últimos años ha comandado una flotilla “pacifista” para realizar actos de provocación en las aguas limítrofes con Cuba?

El mismo en persona, aunque debo aclarar que era bien precoz en estas actividades dada su edad en aquellos momentos.

Por favor continúe con lo que usted le trasladó al Jefe del Buro Cuba del Dpto. de Estado

También se le informó de traslados de explosivos realizados por Frank Castro en una avioneta de licencia estadounidense cuya licencia y día de la operación se informaron y varias acciones más que se planificaban contra Cuba y contra personas residentes en Estados Unidos.

Otro detalle que nunca podre olvidar fue como en medio de la entrevista tocaron a la puerta y un camarero traía una botella de champagne cortesía de la administración del hotel. Rechazamos la botella y confirmamos que ya el FBI sabía que estábamos en la habitación y al no tener medios técnicos en la misma estaban tratando de introducirlos en la botella. Posteriormente una mucama también trató de entrar para dejar jabones, cambiar las toallas y arreglar la habitación, lo cual también rechazamos.

¿Cómo sabia que tanto la botella como la mucama eran del FBI, no es un poco paranoico suyo pensar que en una botella de champan venia algo oculto?

Lo que hicimos fue una medida preventiva, asumíamos que eran enviados del FBI para poder introducir en la habitación un medio de escucha. En la botella de champagne, los jabones e inclusive en las toallas podían introducir ese tipo de medio.

Recuerdo que anteriormente, cuando los sucesos de Waco en Texas, en los que el FBI sitió un grupo que denominaban de izquierda, les cortaron el agua y la luz. El grupo estaba armado y en el mismo había mujeres y niños, por lo que el FBI ofreció llevar comida, jugos y leche como parte de las negociaciones de rendición del grupo. En los envases de las pizzas, la leche y el jugo habían introducido micrófonos y diminutas cámaras de televisión. Los miembros del grupo consumieron los alimentos y tiraron los envases en distintos lugares, lo que le proporcionó al FBI una magnífica información para poder tomar el lugar por asalto.

Y mientras esto pasaba ¿qué decía el Jefe del Buro Cuba?

En ambos intentos comentamos que ese era el FBI, con lo que Gleysteen estuvo de acuerdo, asentía con la cabeza.

¿Cuántas páginas escribió el norteamericano?

Puedo calcular que escribió cerca de doce páginas, el informe estaba en español y yo tenía que traducírselo al inglés, además de mostrarle las fotos que documentaban lo dicho. La orden era que no podía llevarse ni el informe ni las fotos, de ahí que nos demoramos. Terminamos a cerca de las 8 de la noche, por lo que podía tomar el avión de las 9. El funcionario del Departamento de Estado comentó que antes de llegar a su casa dejaría las notas en su oficina para redactar el informe al día siguiente.

Y Doctor ¿qué pasó después de entregada la información con los sujetos allí denunciados?

Realmente el gobierno estadounidense no tomó medidas contra los terroristas involucrados en lo que se estaba denunciando, a pesar de que el informe de Gleysteen fue dirigido al Secretario de Estado y varios funcionarios del Departamento de Estado, al Consejo Nacional de Seguridad, la CIA, el FBI y la Aduana.

Entonces ¿cree que la instrucción que le dio La Habana de que no se enteraran ni la CIA ni el FBI era correcta?

Totalmente correcta, pues precisamente eran la CIA y el FBI los que conocían e instigaban esas acciones terroristas contra nuestra patria, desgraciadamente la historia ha confirmado esta afirmación.

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